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Eyaculación precoz: cuándo consultar

Foto del escritor: Lic. Mariana Kersz
Lic. Mariana Kersz
13 sept
2 min de lectura

Eyaculación precoz: cuándo consultar y cómo se trata

“Me pasa demasiado rápido y no puedo controlarlo.”

Muchas personas llegan a consulta después de años de preocuparse por esto. Algunas intentaron distraerse, cambiar de posición, evitar determinadas situaciones o incluso dejar de tener encuentros por miedo a que vuelva a pasar.

Pero la eyaculación precoz no es una falta de voluntad ni algo que tengas que aprender a controlar simplemente “poniendo más ganas”.

Es una dificultad sexual frecuente y tiene tratamiento.

¿Qué es la eyaculación precoz?

La eyaculación precoz implica eyacular antes de lo deseado, con poca capacidad para retrasarla y con malestar asociado.

No se define solamente por una cantidad exacta de minutos.

Importan también la sensación de control, la frecuencia con la que sucede y cuánto afecta a la persona o a la pareja.

Por eso, tener alguna vez una eyaculación más rápida de lo esperado no significa necesariamente tener eyaculación precoz.

¿Por qué puede pasar?

No existe una única causa.

Pueden intervenir factores biológicos, psicológicos, emocionales y relacionales.

La ansiedad, el miedo a “durar poco”, la preocupación por el rendimiento y determinadas experiencias sexuales pueden generar un círculo difícil de cortar:

más preocupación → más tensión → más dificultad para regular la excitación → más preocupación.

También pueden existir factores físicos o médicos que conviene evaluar cuando corresponde.

¿Es un problema de pareja?

Puede afectar a la pareja, pero no significa que sea un problema de la relación.

Muchas veces la persona empieza a evitar encuentros, siente vergüenza o piensa que está decepcionando al otro.

Y la pareja puede interpretar esa distancia de otra manera.

Por eso es importante poder hablar del tema sin convertirlo en una evaluación del rendimiento sexual.

La sexualidad no es un examen que se aprueba por cantidad de minutos.

¿Cómo se trata?

El tratamiento depende de cada caso.

Puede incluir psicoeducación, trabajo sobre ansiedad y pensamientos relacionados con el rendimiento, estrategias para reconocer y regular el nivel de excitación, ejercicios específicos y trabajo sobre la dinámica de pareja cuando es necesario.

En algunos casos también puede ser recomendable una evaluación médica.

Lo importante es que el tratamiento no busca simplemente “aguantar más”, sino lograr mayor control y disminuir el malestar que genera la situación.

¿Cuándo conviene consultar?

Si te pasa de manera frecuente, sentís que no podés controlarlo, evitás encuentros por este motivo o te genera angustia, vergüenza o dificultades en tu pareja, es un buen momento para consultar.

No tenés que esperar años para pedir ayuda.

La eyaculación precoz puede tratarse y trabajarla puede cambiar mucho la manera en que vivís tu sexualidad.

Si esta situación te preocupa, podemos trabajarla juntos.



 
 
 

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