Deseo sexual después de los 40: qué cambia y por qué
Después de los 40, muchas personas empiezan a notar que su deseo no funciona exactamente igual que antes.
Puede haber menos ganas, más dificultad para conectar con el propio cuerpo o simplemente una respuesta diferente frente a situaciones que antes despertaban interés.
Y aparece una pregunta frecuente:
“¿Es normal que me pase esto?”
Sí. Pero que sea frecuente no significa que tengas que resignarte a vivirlo con malestar.
¿Qué puede cambiar después de los 40?
El deseo sexual no depende de un único factor. Está atravesado por el cuerpo, las emociones, la relación de pareja y el contexto.
A partir de esta etapa pueden aparecer cambios hormonales, modificaciones en el sueño, estrés, cansancio, cambios corporales o nuevas responsabilidades que influyen en la forma en que vivimos la intimidad.
En las mujeres, la perimenopausia y la menopausia pueden producir cambios que afectan el deseo, la lubricación y el confort durante los encuentros.
En los varones también pueden aparecer cambios en la respuesta sexual, además de factores médicos o psicológicos que pueden influir.
Pero hay algo importante:
cumplir años no significa perder el deseo.
El estrés también puede cambiar tus ganas
A los 40, 50 o 60 podemos estar atravesando momentos de mucha exigencia.
Trabajo, familia, preocupaciones económicas, cuidado de otras personas, falta de descanso o simplemente una agenda que no deja demasiado espacio para uno mismo.
Cuando la cabeza está permanentemente ocupada, no siempre resulta sencillo pasar de ese estado a uno de conexión, disfrute y encuentro.
Y eso puede sentirse como “no tengo deseo”, cuando en realidad hay muchas otras cosas interfiriendo.
¿Y si ya no siento lo mismo por mi pareja?
También puede pasar.
Los vínculos cambian con el tiempo. La convivencia, la rutina, los conflictos acumulados y las transformaciones personales pueden modificar la manera en que nos relacionamos.
Pero una disminución del deseo no demuestra por sí sola que el amor se terminó.
Antes de sacar conclusiones, vale la pena mirar el contexto completo.
El deseo no siempre aparece espontáneamente
Hay personas que esperan sentir ganas antes de acercarse a la intimidad.
Pero no todo el deseo funciona de esa manera.
En algunas personas, las ganas pueden aparecer después de empezar a conectar, acariciarse, conversar, relajarse o generar un contexto de intimidad.
Esto se conoce como deseo responsivo.
Entenderlo puede ser especialmente importante cuando sentimos que “ya no tenemos ganas como antes”.
¿Cuándo conviene consultar?
Si el cambio en el deseo te preocupa, afecta tu relación o viene acompañado de dolor, cambios físicos, dificultades sexuales o malestar emocional, vale la pena evaluarlo.
No hay una edad en la que el deseo tenga que desaparecer.
Y tampoco existe una cantidad de deseo “correcta”.
Lo importante es que puedas entender qué está pasando con vos y encontrar una forma de vivir tu sexualidad que te resulte propia y disfrutable.
El deseo puede cambiar con los años. No significa que tenga que desaparecer. Si sentís que algo cambió y querés entender qué está pasando, podemos trabajarlo.
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