top of page

“Antes tenía ganas y ahora no.”

Foto del escritor: Lic. Mariana Kersz
Lic. Mariana Kersz
13 sept
3 min de lectura

¿Por qué perdí el deseo sexual? Causas frecuentes y qué hacer

“Antes tenía ganas y ahora no.”

Es una de las consultas más frecuentes cuando algo cambia en la vida sexual. Y suele venir acompañada de una pregunta todavía más angustiante:

“¿Qué me pasa?”

A veces aparece preocupación, culpa o miedo a que esto signifique que ya no amás a tu pareja o que algo se rompió definitivamente.

Pero el deseo sexual no funciona como un interruptor que permanece siempre encendido. Puede cambiar a lo largo de la vida y verse afectado por lo que pasa en el cuerpo, en la mente, en la pareja y también por el contexto en el que estás viviendo.

¿Por qué puede disminuir el deseo sexual?

No existe una única causa. Y muchas veces hay varios factores funcionando al mismo tiempo.

Estrés y cansancio

Cuando estás atravesando una etapa de mucho estrés, preocupaciones o sobrecarga, es posible que el deseo quede en segundo plano.

No significa que no te interese la sexualidad. Significa que tu atención está puesta en otras cosas.

Dormir mal, tener poco tiempo para vos o sentir que estás permanentemente resolviendo problemas también puede influir.

Cambios hormonales

Las distintas etapas de la vida pueden modificar la respuesta sexual.

El embarazo, el posparto, la lactancia, la perimenopausia y la menopausia pueden estar acompañados por cambios en el deseo, la lubricación, la sensibilidad o el confort durante los encuentros.

También algunos tratamientos y medicamentos pueden influir.

Por eso, cuando el cambio aparece de manera marcada o persistente, puede ser importante hacer una evaluación médica además de psicológica.

Problemas en la pareja

A veces el cuerpo expresa algo que todavía no pudimos poner en palabras.

Distancia emocional, conflictos frecuentes, resentimiento, falta de comunicación o sentirse poco cuidado dentro de la relación pueden afectar el deseo.

Y esto no significa necesariamente que hayas dejado de amar a tu pareja.

Amor y deseo no son exactamente lo mismo.

La rutina

Cuando los encuentros se vuelven previsibles, programados únicamente cuando “hay tiempo” o aparecen siempre de la misma manera, la sexualidad puede perder espontaneidad.

La rutina no destruye necesariamente el deseo, pero sí puede hacer que necesitemos generar otras condiciones para que aparezca.

Ansiedad y presión

Pensar constantemente en si vas a tener ganas, si vas a responder como esperás, si tu pareja va a sentirse rechazada o si el encuentro “va a funcionar” puede terminar aumentando la presión.

Y cuando la sexualidad se transforma en una evaluación, disfrutar se vuelve mucho más difícil.

La relación con el propio cuerpo

Cambios corporales, inseguridad, vergüenza o sentir que tu cuerpo ya no es el mismo también pueden afectar la forma en que te acercás a la intimidad.

No hace falta sentirse perfectamente seguro para disfrutar, pero sí es importante poder habitar el propio cuerpo sin estar permanentemente juzgándolo.

¿Perder el deseo significa que ya no amo a mi pareja?

No.

El deseo puede disminuir aunque exista amor, cariño, compromiso y ganas de seguir construyendo la relación.

También puede ocurrir que el deseo disminuya específicamente dentro de una relación y no en otros contextos.

Por eso, antes de sacar conclusiones, conviene preguntarse:

¿Cuándo empezó?¿Qué estaba pasando en mi vida en ese momento?¿Tengo ganas de otras formas de intimidad?¿Siento deseo en otros contextos?¿Hay algo en la relación que me esté afectando?¿Estoy atravesando cambios físicos, hormonales o emocionales?

Las respuestas pueden dar mucha más información que intentar obligarte a tener ganas.

¿Qué puedo hacer si perdí el deseo?

El primer paso no es intentar “recuperar las ganas” a la fuerza.

Es entender qué las está afectando.

Puede ser necesario revisar el estrés, el descanso, la relación de pareja, la autoestima, experiencias previas, medicamentos, cambios hormonales o determinadas dificultades sexuales.

Y en muchos casos, no hay una sola explicación.

La terapia sexual permite trabajar estos factores y encontrar estrategias específicas para cada situación.

¿Cuándo conviene consultar?

Si el cambio persiste, te genera malestar, afecta tu vínculo o simplemente querés entender qué está pasando, podés consultar.

No hace falta esperar a que la situación se convierta en un problema enorme.


El deseo no se recupera a fuerza de exigencia. Primero hay que entender qué lo está apagando.



 
 
 

Entradas recientes

Ver todo
Eyaculación precoz: cuándo consultar

Eyaculación precoz: cuándo consultar y cómo se trata “Me pasa demasiado rápido y no puedo controlarlo.” Muchas personas llegan a consulta después de años de preocuparse por esto. Algunas intentaron di

 
 
 

Comentarios


bottom of page