¿Cómo saber si una pareja está en crisis? Señales y qué hacer
- Lic. Mariana Kersz
- hace 2 días
- 4 min de lectura
Todas las parejas atraviesan momentos difíciles. Una discusión, una etapa de distancia o incluso un período con menos sexualidad no significan necesariamente que una relación esté terminada.
Pero hay momentos en los que algo cambia y aparece una sensación difícil de explicar: “Ya no somos los mismos”, “hablamos y terminamos peleando”, “convivimos pero estamos desconectados” o “no sé si todavía quiero seguir”.
Reconocer que una pareja está atravesando una crisis no significa tomar inmediatamente la decisión de separarse. Significa poder mirar lo que está pasando y preguntarse si existe algo que pueda trabajarse.
¿Qué es una crisis de pareja?
Una crisis de pareja aparece cuando las herramientas que utilizábamos para resolver las dificultades dejan de funcionar.
Quizás antes podían conversar sobre un problema y encontrar una solución. Ahora, cada conversación termina en una pelea.
Quizás antes podían reparar después de una discusión. Ahora queda resentimiento durante días.
Quizás había deseo, proyectos y curiosidad por el otro. Ahora aparece indiferencia.
Una crisis no siempre significa ausencia de amor. Muchas veces significa que el vínculo necesita una nueva manera de funcionar.
Señales de que una pareja puede estar atravesando una crisis
1. Discuten siempre por lo mismo
No importa cuál sea el tema inicial. Una conversación sobre dinero termina hablando de falta de compromiso. Una discusión sobre tareas domésticas termina hablando de años de resentimiento.
Cuando las discusiones se repiten sin llegar a ninguna resolución, probablemente exista un problema más profundo debajo del conflicto visible.
2. Dejaron de hablar de cosas importantes
A veces una pareja no pelea porque ya no conversa.
Se habla de:
“¿Qué compramos?”
“¿Quién pasa a buscar a los chicos?”
“¿A qué hora llegás?”
Pero desaparecen las conversaciones sobre cómo se sienten, qué necesitan, qué desean o qué esperan de la relación.
El silencio también puede ser una forma de distancia.
3. Hay indiferencia
El enojo todavía implica una conexión.
La indiferencia puede ser diferente.
Cuando deja de importar lo que hace o siente la otra persona, puede aparecer una desconexión emocional importante.
4. La intimidad desapareció
La sexualidad puede cambiar durante diferentes etapas de la vida y no existe una frecuencia sexual universalmente correcta.
Pero cuando la ausencia de intimidad genera malestar, rechazo, frustración o distancia, vale la pena preguntarse qué está ocurriendo.
Y no hablamos solamente de relaciones sexuales.
También puede desaparecer el contacto físico, los besos, las caricias o los momentos de cercanía.
5. Sentís que todo lo que hacés está mal
Cuando una relación entra en una dinámica de crítica permanente, cualquier conducta puede convertirse en motivo de conflicto.
No es lo mismo decir:
“Esto que hiciste me molestó”
que:
“Vos siempre hacés todo mal”.
La crítica dirigida permanentemente a la identidad de la persona suele ser mucho más dañina que discutir una conducta concreta.
6. Dejaron de reparar después de las peleas
Todas las parejas pueden lastimarse.
Una diferencia importante está en qué ocurre después.
¿Pueden pedir disculpas?
¿Pueden reconocer el daño?
¿Pueden explicar qué necesitaban?
¿Pueden volver a acercarse?
La capacidad de reparación es uno de los recursos más importantes de una pareja.
¿Cómo saber si todavía vale la pena intentar?
No existe una respuesta universal.
Pero puede ser útil preguntarse:
¿Existe todavía interés por comprender al otro?
¿Hay disposición a cambiar algunas conductas?
¿Podemos hablar sin sentir que todo termina en una guerra?
¿Existe respeto?
¿Podemos imaginar una relación diferente a la actual?
Una pareja no necesita estar perfecta para poder trabajar.
Necesita, al menos, algún grado de disposición.
¿Una crisis de pareja siempre termina en separación?
No.
Una crisis puede convertirse en una oportunidad para modificar dinámicas que ya no funcionan.
Pero tampoco hay que utilizar la terapia de pareja como una herramienta para sostener cualquier vínculo a cualquier costo.
Hay relaciones en las que el trabajo terapéutico puede ayudar a reconstruir.
Y hay situaciones en las que puede ayudar a tomar decisiones con mayor claridad.
El objetivo de una terapia de pareja no es conseguir que dos personas permanezcan juntas obligatoriamente.
Es ayudar a comprender qué está pasando y qué posibilidades existen.
¿Cuándo conviene hacer terapia de pareja?
No es necesario esperar a que la relación esté al borde de la separación.
Una pareja puede consultar cuando:
las discusiones se volvieron frecuentes;
existe distancia emocional;
hay dificultades sexuales;
aparecen conflictos por infidelidades;
no logran ponerse de acuerdo sobre cuestiones importantes;
sienten que dejaron de escucharse;
existen diferencias importantes en el deseo;
están atravesando una transición vital;
o quieren mejorar la relación aunque no exista una crisis grave.
Pedir ayuda no significa que la pareja haya fracasado.
Puede significar que decidió dejar de repetir la misma conversación una y otra vez.
Preguntas frecuentes
¿Cómo sé si mi pareja está en crisis o simplemente estamos atravesando una mala etapa?
La duración, intensidad y frecuencia de los conflictos son algunos elementos a considerar. También importa cuánto malestar generan y si la pareja puede reparar después de las dificultades.
¿La falta de sexo significa que la pareja está en crisis?
No necesariamente. La frecuencia sexual puede cambiar por muchas razones. Lo importante es si existe malestar, distancia o un problema que la pareja no logra resolver.
¿Se puede hacer terapia de pareja si uno de los dos no quiere?
La terapia de pareja requiere algún grado de participación de ambos. Si una persona no quiere comenzar, puede ser útil realizar una consulta individual para explorar la situación.
¿La terapia de pareja es solamente para parejas que están por separarse?
No. También puede utilizarse para prevenir el deterioro del vínculo, mejorar la comunicación y trabajar dificultades específicas.
Una crisis no siempre es el final
A veces una crisis muestra que una relación está terminando.
Pero otras veces muestra que la manera en que esa pareja estaba funcionando dejó de ser sostenible.
La pregunta no siempre es:
“¿Seguimos o nos separamos?”
A veces la primera pregunta es:
“¿Podemos aprender a relacionarnos de otra manera?”
Y esa respuesta puede empezar a construirse acompañados.

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