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¿Cómo recuperar el deseo sexual?

  • Foto del escritor: Lic. Mariana Kersz
    Lic. Mariana Kersz
  • hace 2 días
  • 5 min de lectura

Claves para volver a conectar con el deseo

“Quiero recuperar mi deseo sexual.”

Es una frase que aparece con frecuencia en las consultas de sexología. Muchas personas sienten que algo cambió: antes tenían ganas de tener relaciones, fantaseaban, buscaban momentos de intimidad y disfrutaban de su sexualidad. Ahora, en cambio, sienten indiferencia, cansancio o directamente ninguna motivación.

Lo primero que quiero decirte es que recuperar el deseo sexual no significa obligarte a tener ganas.

El objetivo no es conseguir que tengas sexo con mayor frecuencia porque sí. El objetivo es comprender qué está interfiriendo con tu deseo y recuperar la posibilidad de conectar con tu sexualidad desde un lugar de disfrute y elección.

El deseo no funciona como un interruptor

Una de las ideas que más problemas genera es pensar que el deseo debería aparecer siempre antes de cualquier contacto sexual.

“Primero tengo ganas y después tengo sexo.”

Pero no siempre funciona así.

En muchas personas, especialmente dentro de relaciones de larga duración, el deseo puede aparecer de manera más gradual. Puede comenzar con un momento de conexión, una conversación, un beso, una caricia o una situación de intimidad y aumentar a medida que la experiencia resulta agradable.

Por eso es importante distinguir entre:

deseo espontáneo: aparece antes de comenzar cualquier interacción sexual.

deseo responsivo: aparece como respuesta a estímulos, conexión, intimidad o excitación.

Ambas experiencias son posibles y ninguna significa que tu sexualidad esté funcionando mal.

¿Qué puede estar bloqueando mi deseo?

La presión por tener sexo

Cuanto más pensamos:

“Debería tener ganas.”

“Hace mucho que no tenemos sexo.”

“Mi pareja espera que tengamos relaciones.”

“Algo debe estar mal conmigo.”

más difícil puede resultar conectar con el deseo.

La presión transforma el sexo en una tarea pendiente.

Y el deseo difícilmente florece cuando sentimos que estamos rindiendo examen.

La rutina

La rutina no necesariamente destruye el deseo, pero puede volver predecibles los encuentros.

Trabajo, responsabilidades, hijos, horarios, cansancio y obligaciones pueden dejar la sexualidad para “cuando haya tiempo”.

El problema es que ese momento muchas veces nunca aparece.

La intimidad también necesita espacio.

La falta de intimidad fuera del sexo

Para algunas parejas, la sexualidad comienza mucho antes de llegar a la cama.

Una conversación, una mirada, una caricia, un mensaje, compartir algo agradable o sentirse escuchado pueden formar parte del terreno donde aparece el deseo.

Si el único momento de contacto físico es cuando alguien intenta iniciar una relación sexual, puede aparecer presión.

Conflictos no resueltos

Es difícil sentir deseo cuando existe enojo acumulado, resentimiento o sensación de distancia.

No significa que haya que solucionar absolutamente todos los problemas de pareja antes de volver a tener sexo.

Pero sí conviene mirar qué lugar ocupa el vínculo en la experiencia sexual.

Vergüenza o inseguridad corporal

La preocupación constante por el propio cuerpo puede ocupar una enorme cantidad de atención.

Si durante el sexo estás pensando cómo te ves, qué parte de tu cuerpo está expuesta o qué estará pensando la otra persona, queda poco espacio para registrar placer.

Trabajar la relación con el propio cuerpo puede ser una parte importante del tratamiento.

¿Cómo empezar a recuperar el deseo?

1. Dejá de perseguir la cantidad

No existe una cantidad “correcta” de relaciones sexuales.

Una pareja puede tener sexo varias veces por semana y estar atravesando una sexualidad poco satisfactoria.

Otra puede tener encuentros menos frecuentes y sentirse plenamente conectada.

La pregunta no es:

“¿Cuánto sexo debería tener?”

sino:

“¿Cómo quiero vivir mi sexualidad?”

2. Volvé a registrar tu propio cuerpo

El deseo no solamente se construye en pareja.

Conocer qué te gusta, qué te genera placer, qué estímulos disfrutás y qué condiciones necesitás para sentirte cómoda/o puede ayudarte a reconectar con tu sexualidad.

La masturbación también puede ser una herramienta de autoconocimiento, no una competencia contra el sexo en pareja.

3. Ampliá la idea de sexualidad

Sexo no es únicamente penetración.

La sexualidad puede incluir besos, caricias, masajes, masturbación compartida, fantasías, juegos, contacto corporal y muchas otras formas de intimidad.

Cuando todo queda reducido a “tener relaciones”, la sexualidad puede volverse demasiado previsible.

4. Hablá con tu pareja

Hablar sobre sexo puede dar vergüenza.

Pero una pareja no puede adivinar qué necesitás.

Podés empezar por preguntas sencillas:

“¿Qué cosas te hacen sentir cerca de mí?”

“¿Qué te gustaría probar?”

“¿Hay algo que ya no disfrutás?”

“¿Qué necesitás para sentirte cómoda/o?”

La conversación no debería ocurrir solamente después de un conflicto.

5. Revisá tu nivel de estrés

Si tu vida cotidiana está funcionando en modo supervivencia, quizás el problema no sea tu sexualidad.

Quizás estés agotada/o.

Dormir poco, trabajar demasiado, cuidar a otras personas y estar permanentemente pendiente de responsabilidades puede dejar muy poco espacio para el erotismo.

A veces recuperar el deseo implica recuperar primero el descanso, el tiempo propio y el disfrute cotidiano.

6. No esperes a sentir una pasión cinematográfica

El deseo real no siempre se parece a una película.

A veces es intenso.

A veces es suave.

A veces aparece después de empezar un encuentro.

A veces simplemente consiste en pensar:

“Quiero estar cerca de esta persona.”

Aprender a reconocer esas formas más pequeñas de deseo puede cambiar la manera de vivir la sexualidad.

¿Y si amo a mi pareja pero no tengo ganas de tener sexo?

Puede ocurrir.

El amor y el deseo no son exactamente lo mismo.

También puede ocurrir lo contrario: sentir mucho deseo sexual pero tener dificultades para construir un vínculo afectivo estable.

Por eso, cuando una pareja consulta por falta de sexo, no conviene buscar inmediatamente un culpable.

Hay que entender qué está pasando.

¿Cuándo conviene consultar?

Si llevás meses con una disminución del deseo, si esto te genera sufrimiento, si hay conflictos frecuentes con tu pareja o si evitás situaciones íntimas porque te generan ansiedad, una consulta con una sexóloga clínica puede ser un buen punto de partida.

La terapia sexual no consiste en darte una lista de “trucos” para tener más sexo.

Consiste en comprender qué está pasando con tu deseo y trabajar sobre los factores psicológicos, emocionales, vinculares y sexuales que puedan estar influyendo.

Cuando existe sospecha de factores médicos, hormonales o relacionados con medicación, también puede ser necesario realizar una evaluación médica.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto tiempo tarda en volver el deseo sexual?

No existe un tiempo universal. Depende de la causa, de cuánto tiempo lleva presente la dificultad y de los factores que estén interviniendo.

¿Se puede recuperar el deseo después de muchos años?

Sí, una disminución prolongada del deseo no significa necesariamente que sea permanente.

¿Tener menos sexo significa que mi pareja está mal?

No necesariamente. La frecuencia sexual no es un indicador suficiente para evaluar la calidad de una relación.

¿La terapia sexual puede ayudar con el bajo deseo?

Sí. Puede ayudar a identificar los factores que están interfiriendo con el deseo y trabajar sobre ellos.

¿Qué pasa si mi pareja tiene más deseo que yo?

Las diferencias en el deseo son frecuentes en las parejas. El objetivo no debería ser determinar quién tiene razón, sino encontrar formas de negociar la intimidad sin presión, culpa ni obligación.

Recuperar el deseo no significa volver a ser quien eras

Quizás esta sea la idea más importante.

No necesariamente necesitás volver a tener exactamente el mismo deseo que tenías hace cinco, diez o veinte años.

Tu vida cambió.

Tu cuerpo cambió.

Tus vínculos cambiaron.

Tus prioridades cambiaron.

Tu sexualidad también puede transformarse.

El objetivo no es recuperar una versión antigua de vos.

Es construir una sexualidad que tenga sentido para quien sos hoy.

Si sentís que tu deseo sexual cambió y querés entender qué está pasando, una consulta de sexología clínica puede ayudarte a encontrar un camino posible.

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