¿Por qué perdí el deseo sexual? Causas y qué hacer
- Lic. Mariana Kersz
- hace 3 días
- 5 min de lectura

La falta de deseo sexual es una consulta mucho más frecuente de lo que solemos imaginar. Muchas personas llegan a terapia diciendo: “Antes tenía ganas y ahora no”, “quiero a mi pareja, pero no tengo deseo” o “no sé qué me pasó, porque estoy bien con mi pareja, y la paso bien cuando lo hacemos, pero no me nace hacerlo”.
Perder o disminuir el deseo sexual puede generar preocupación, frustración, culpa e incluso conflictos en la pareja. Pero que tu deseo haya cambiado no significa necesariamente que haya algo “mal” en vos o que hayas dejado de amar a tu pareja.
El deseo sexual no es una característica fija. Puede cambiar a lo largo de la vida y estar influido por factores psicológicos, vinculares, físicos, hormonales, emocionales y por el contexto en el que estamos viviendo.
¿Qué es exactamente el deseo sexual?
El deseo sexual es la motivación o interés por participar de una experiencia sexual. Puede aparecer como ganas de tener relaciones, de masturbarte, de besar, tocar, fantasear o simplemente buscar una situación de intimidad.
Y acá aparece algo importante: no todas las personas sienten deseo de la misma manera.
A veces esperamos a que el deseo aparezca espontáneamente, como una chispa. Sin embargo, en muchas personas el deseo aparece después de comenzar a conectar con sensaciones agradables, contacto, intimidad o excitación.
Por eso, tener poco deseo espontáneo no significa necesariamente no tener capacidad de disfrutar sexualmente.
¿Por qué puedo haber perdido el deseo sexual?
No existe una única causa.
Estrés y cansancio
Cuando estamos atravesando períodos de mucho estrés, preocupaciones laborales, dificultades económicas, problemas familiares o sobrecarga mental, el deseo puede quedar relegado.
Es difícil conectar con el erotismo cuando la cabeza está permanentemente ocupada resolviendo problemas.
A veces no falta deseo. Falta espacio mental para que pueda aparecer.
Ansiedad
La ansiedad también puede interferir con la sexualidad.
Pensamientos como:
“¿Voy a poder disfrutar?”
“¿Mi cuerpo se verá bien?”
“¿Mi pareja estará conforme?”
“¿Voy a poder mantener la erección?”
“¿Me va a doler?”
pueden transformar una situación íntima en una evaluación permanente.
Y cuando estamos evaluando nuestro desempeño, resulta mucho más difícil entregarnos a la experiencia.
Problemas en la pareja
El deseo sexual y el vínculo no están separados por una pared.
Los conflictos frecuentes, la falta de comunicación, el resentimiento, la distancia emocional, las discusiones constantes o la sensación de no sentirse escuchado pueden afectar la sexualidad.
Esto no significa que toda dificultad sexual sea un problema de pareja. Pero sí significa que vale la pena mirar qué está pasando dentro del vínculo.
Cambios hormonales y etapas vitales
El deseo también puede verse modificado por cambios hormonales y fisiológicos.
La menopausia, el posparto, determinadas alteraciones hormonales y algunos tratamientos médicos pueden influir en la respuesta sexual.
En estos casos, puede ser útil realizar una evaluación médica además del abordaje psicológico o sexológico.
Medicación
Algunos medicamentos pueden afectar el deseo sexual, la excitación, el orgasmo o la respuesta eréctil.
Por eso, si notaste un cambio importante después de comenzar un tratamiento farmacológico, es recomendable conversarlo con el profesional que lo indicó.
Nunca conviene suspender una medicación por cuenta propia.
Imagen corporal y autoestima
La manera en que nos sentimos con nuestro cuerpo también puede influir.
Si durante un encuentro sexual estás pensando permanentemente:
“¿Cómo se verá mi cuerpo desde ahí?”
“¿Se nota la panza?”
“¿Estará mirando mis estrías?”
es posible que tu atención esté puesta en controlar tu imagen en lugar de disfrutar.
La autoestima sexual no significa sentirse atractivo todo el tiempo. Significa poder habitar el propio cuerpo sin que la mirada crítica ocupe todo el espacio.
¿Puedo amar a mi pareja y no tener deseo?
Sí.
Amor y deseo sexual están relacionados en algunas parejas, pero no son exactamente lo mismo.
Podés sentir amor, cariño, compañerismo, admiración y compromiso por alguien y, al mismo tiempo, atravesar un período de bajo deseo sexual.
Eso no significa automáticamente que la relación haya terminado.
La pregunta interesante no es solamente:
“¿Deseo a mi pareja?”
También puede ser:
“¿Qué está pasando con mi deseo?”
Y esa pregunta abre muchas más posibilidades.
¿Qué puedo hacer si no tengo deseo sexual?
El primer paso es evitar obligarte.
Tener relaciones sexuales para “cumplir”, evitar una discusión o demostrar amor puede generar todavía más presión y terminar asociando el sexo con obligación.
También puede ser útil observar:
desde cuándo cambió tu deseo;
si ocurrió después de algún acontecimiento;
si tenés deseo cuando estás sola/o;
si aparecen fantasías sexuales;
si disfrutás cuando comienza el encuentro aunque inicialmente no tuvieras ganas;
cómo está tu relación de pareja;
cómo están tu ansiedad, estrés y descanso;
si hubo cambios en medicamentos o salud;
y cómo te sentís con tu propio cuerpo.
No existe una fórmula universal para recuperar el deseo.
El tratamiento depende de qué está sosteniendo esa dificultad.
¿Cuándo consultar con nuestro equipo de sexología?
Si la falta de deseo te genera malestar, afecta tu relación o se mantiene durante más de 6 meses, puede ser útil hacer una primera consulta con nuestro equipo de especialistas en sexualidad.
La terapia sexual permite explorar qué está pasando sin reducir automáticamente el problema a “falta de hormonas” o “falta de amor”.
En algunos casos puede ser necesario trabajar sobre ansiedad, autoestima, comunicación, conflictos de pareja, experiencias sexuales previas o creencias relacionadas con la sexualidad. En otros, puede ser recomendable complementar el abordaje con una evaluación médica.
Preguntas frecuentes
¿La falta de deseo significa que ya no amo a mi pareja?
No necesariamente. El deseo sexual puede disminuir por múltiples razones que no tienen relación directa con el amor.
¿El estrés puede quitar las ganas de tener sexo?
Sí. El estrés y la sobrecarga mental pueden interferir significativamente con el interés y la respuesta sexual.
¿Se puede recuperar el deseo sexual?
En muchos casos sí. El abordaje depende de la causa y de los factores que estén manteniendo la dificultad.
¿Es normal tener menos deseo con el paso de los años?
El deseo puede cambiar a lo largo de la vida, pero cumplir años no significa automáticamente perder el deseo sexual.
¿Tengo que consultar a una sexóloga o a un médico?
Depende de la situación. Cuando existen posibles factores médicos, hormonales o farmacológicos puede ser necesaria una evaluación médica. Si hay factores psicológicos, emocionales o vinculares, la sexología clínica puede ser de gran ayuda. Muchas veces ambos abordajes pueden complementarse. En nuestro equipo trabajamos de manera interdisciplinaria, te ofrecemos lo que necesites.
Para recordar
No tener deseo sexual en un determinado momento no define tu sexualidad ni tu relación. El deseo cambia, responde al contexto y puede verse afectado por muchísimos factores. En lugar de preguntarte solamente “¿qué me pasa que no tengo ganas?”, puede ser más útil empezar a preguntarte:
“¿Qué está pasando en mi vida, en mi cuerpo, en mi vínculo y conmigo que puede estar afectando mi deseo?”
A partir de ahí es posible empezar a trabajar.
Si sentís que la falta de deseo está afectando tu bienestar o tu relación, una consulta de sexología con nuestro equipo puede ayudarte a entender qué está pasando y encontrar las herramientas adecuadas para trabajarlo.
Lic. Mariana Kersz
Psicóloga Sexóloga
Mg. Neuropsicología
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